Testimonios para la Iglesia, vol. 5, p. 475-483, día 313

Vosotros estáis propagando la idea de que la educación debe permanecer como obra independiente. Esta mezcla de asuntos religiosos y doctrinas bíblicas con la educación de carácter científico, vosotros la considerasteis como una desventaja dentro de nuestro sistema de educación y como un impedimento en la obra de pasar a nuestros alumnos a los niveles más elevados de conocimiento científico.

La mayor razón porque tan pocos de los hombres grandes del mundo y de aquellos que han recibido una educación universitaria llegan a obedecer los mandamientos de Dios, es que han separado la educación y la religión, pensando que cada una debiera ocupar un campo aparte por sí sola. Dios ofreció un campo lo suficientemente amplio para perfeccionar el conocimiento de todos los que entren en él. Este conocimiento habría de obtenerse bajo la supervisión divina; estaba circundado por la ley inmutable de Jehová, y el resultado hubiera sido la dicha perfecta.

Dios no creó el mal. Sólo hizo lo bueno, que era semejante a sí mismo. Pero Satanás no quedaría satisfecho con conocer y hacer la voluntad de Dios. Su curiosidad se esforzaba por extenderse a lo que Dios no se proponía que él conociese. El mal, el pecado y la muerte no fueron creados por Dios; son el resultado de la desobediencia, la cual tuvo su origen en Satanás. Pero el conocimiento del mal que hay ahora en el mundo fue introducido por la astucia de Satanás. Estas son lecciones duras y costosas; pero los hombres las aprenderán, y muchos nunca quedarán convencidos de que es una dicha ignorar cierta clase de conocimiento, el que brota de los deseos frustrados y los propósitos no consagrados. Los hijos e hijas de Adán son tan plenamente curiosos y presuntuosos como lo fue Eva al buscar el conocimiento prohibido. Alcanzan una experiencia, un conocimiento que Dios nunca quiso que tuviesen, y el resultado será, como lo fue con nuestros primeros padres, la pérdida del hogar edénico. ¿Cuándo aprenderán los seres humanos lo que ha sido expuesto tan plenamente ante ellos?

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La historia del pasado demuestra que el diablo se mantiene activo y trabajando. A él le es imposible tanto estar ocioso como ser inofensivo. Satanás ocupó su lugar en un único árbol para poner en peligro la seguridad de Adán y Eva Era su plan atraer a la sagrada pareja hacia aquel sólo árbol para que hicieran precisamente lo que Dios dijo que no debían hacer: comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. No estaban en peligro si se acercaban a cualquier otro árbol. ¡Cuán razonables fueron sus palabras! Echó mano de los mismos argumentos que emplea hoy: la lisonja, la envidia, la desconfianza, la duda y la incredulidad. Si Satanás fue tan astuto en el principio, ¿cómo será ahora después de haber adquirido miles de años de experiencia? No obstante, Dios y sus santos ángeles, y todos aquellos que viven en obediencia a toda la voluntad revelada de Dios, son más sabios que él. La sutileza de Satanás no disminuirá, pero la sabiduría dada a los hombres a través de su conexión vital con la Fuente de toda luz y conocimiento divinos, será dada en proporción con las estratagemas y astucia del enemigo.

Si los hombres desean poder soportar la prueba que Adán no soportó y desean, fortalecidos por Jesús, obedecer todos los requerimientos de Dios porque éstos son justicia, entonces nunca deberían familiarizarse con el conocimiento censurable. Jamás fue el plan de Dios que el hombre tuviese esta clase de conocimiento, el cual es engendrado por la desobediencia y que, si se pone por obra, conduce a la muerte eterna. Cuando los hombres invariablemente escogen el conocimiento que Satanás ofrece, cuando su gusto está tan pervertido que anhela ese conocimiento como si fuera una fuente de suprema sabiduría, entonces dan a entender que están separados de Dios y en rebelión contra Cristo.

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La educación de nuestros hijos

Estimada hermana C,

Si Dios en su providencia ha establecido una escuela entre nuestro propio pueblo en _____, y si en lugar de mandar a su hija donde estaría en compañía y bajo influencia de quienes aman la verdad usted la coloca en el Seminario de _____, donde se relacionará con personas mundanas que no tienen ningún respeto por Dios o por su ley, le ruego que me diga cómo espera usted que el Señor obre para contrarrestar la mala influencia que con seguridad la rodeará y que usted voluntariamente ha escogido.

Cuando Dios estaba a punto de destruir a los primogénitos de Egipto, ordenó a los israelitas que reunieran a sus hijos de entre los egipcios y los recogieran en sus propias casas y que salpicaran los dinteles de las puertas con sangre para que el ángel destructor la viese y pasase por alto sus hogares. Esta es una obra, mi obra, y la obra de toda madre que cree la verdad. El ángel habrá de poner una marca sobre la frente de todos los que se hayan separado del pecado y de los pecadores, y el ángel destructor le seguirá, para destruir completamente tanto a viejos como a jóvenes.

Dios no está satisfecho con nuestra desatención y el trato ligero que damos a las bendiciones colocadas a nuestro alcance. Ni tampoco le place que coloquemos a nuestros niños en medio de una sociedad mundana, porque esto se acomoda a sus gustos e inclinaciones. Si las almas de sus hijos han de salvarse, tiene usted que hacer su obra fielmente. Dios no ha estado completamente complacido con su proceder en lo que a las relaciones con los mundanos se refiere, y ahora se ha manifestado claramente el peligro. Usted también ha estimulado la lectura de libros de cuentos; éstos, y los periódicos con cuentos en serie que yacen sobre su mesa, han educado el gusto de su hija, hasta el punto de haberse convertido en una ebria mental y necesitar un poder más fuerte, una voluntad más firme que la suya propia, que la controle.

El enemigo ha obrado a sus anchas con su hija y sus redes la han atado como fajas de acero, y para salvarla habrá que realizar un esfuerzo decidido y perseverante. Para lograr el éxito en este caso, no puede hacerse un trabajo a medias. Los hábitos que se han arraigado por años no son fáciles de romper. Debe colocársela donde se ejerza constantemente (en favor de ella) una influencia estable, firme y duradera. Yo le aconsejaría que la mande al colegio que está en _____; permítale disfrutar la disciplina del internado. Es allí donde debió haber estado desde hace años. El internado se administra bajo un plan que lo convierte en un buen hogar. Este hogar quizá no satisfaga las inclinaciones de algunos, pero esto se debe a que han sido educados en base a falsas teorías, de la complacencia y satisfacción personales, y todos sus hábitos y costumbres están mal encauzados. Pero, mi apreciada hermana, nos estamos acercando al tiempo del fin y lo que ahora deseamos no es satisfacer el gusto del mundo, sino más bien cumplir los deseos de Dios, comprender lo que dicen las Escrituras, y luego caminar de acuerdo a la luz que Dios nos ha dado. Nuestras tendencias, costumbres y prácticas, no han de ocupar un lugar de preferencia. Nuestra norma es la Palabra de Dios.

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En lo que concierne a la salud de su hija, los hábitos correctos le asegurarán una buena salud, mientras que los incorrectos le ocasionarán la ruina en esta vida y para la vida futura de inmortalidad. Hay un cielo que ganar y un infierno que evitar; y cuando usted, en el temor de Dios, haya hecho todo lo posible, entonces puede esperar que Dios haga su parte. La acción decisiva ahora podría salvar un alma de la muerte.

Su hija necesita una influencia firme para contrarrestar el ascendiente de la compañía que tanto ama. Requerirá esfuerzos tan decididos para curarla de este desorden mental como los que se requieren para sanar a un ebrio de su deseo por el licor. Usted tiene una obra que hacer que nadie más puede realizar por usted, y ¿dejará de hacerla? ¿Obrará usted en el nombre del Señor por su hija, como si lo estuviera haciendo por un alma que está en peligro de la perdición eterna? Si ella fuera una niña que amara a Dios, que ejerciera el dominio propio, su peligro no sería tan grande. Pero a ella no le agrada pensar en Dios, en su deber ni en el cielo. Insiste en hacer su propia voluntad. No procura diariamente fuerza de lo alto para poder resistir la tentación. Entonces, en vista de estas cosas, ¿la colocará usted donde estaría en contacto con influencias prestas a desviar sus pensamientos lejos de Dios, lejos de la verdad y de la justicia? Si así lo hace, la estará colocando en el campo de batalla del enemigo, sin ninguna fuerza para resistir su poder o vencer sus tentaciones.

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Si ella fuera colocada en donde hubiera influencias celestiales y divinas, su discernimiento moral, que ahora está paralizado, podría despertar y sus pensamientos y propósitos, con la bendición de Dios, podrían cambiar de curso y dirigirse por el cauce divino, y ser restaurada. Pero por lo pronto está en peligro por causa de su corrupción interna y la tentación que viene de afuera. Satanás está jugando el juego de la vida por su alma, y él tiene todas las ventajas para ganarlo.

En mis sueños he estado hablando con usted de la misma manera que le estoy escribiendo aquí. Mi corazón se conmueve intensamente por usted. Aunque ahora su caso es penoso, no se desespere. Usted necesita una actitud gozosa y decisión. Busque la ayuda divina. Dios es su amigo. Nunca está usted sola. La Biblia es su consejera. Es una luz para los que están en las tinieblas. Manténgase firme en la hora de la prueba porque tendrá nuevas pruebas que afrontar. Pero aférrese de Jesús y haga de él su fortaleza.

Peligros que encaran los jóvenes

Hermano D,

Mis oraciones ascienden ante Dios en favor suyo, y el amor que tengo por su alma me insta a escribirle otra vez. Me siento profundamente dolorida por su caso, no porque lo vea como persona perseguida, sino más bien engañada y desviada, que no tiene la semejanza de Cristo en su alma, y que se está engañando a sí mismo hacia una ruina segura.

Si tuviera usted la causa de Dios en su corazón, comprendería en la acción que los hermanos han tomado en relación con su persona, que solamente han cumplido su deber. Usted habla de irse a _____ para demostrar que puede ser hombre. Todo lo que le piden quienes ocupan puestos de responsabilidad en la oficina es que usted demuestre que es hombre en el lugar donde se encuentra; que no se degrade asociándose con pecadores; y que no se una con ellos en prácticas malsanas. Deje de compadecerse de sí mismo, y piense en el Redentor del mundo. Considere el sacrificio infinito que él hizo en favor de la humanidad, y luego piense en el chasco que experimenta si después de haber hecho semejante sacrificio en favor del hombre, éste escoge aliarse con quienes odian a Cristo y la justicia, y participa con ellos en la gratificación del apetito, acarreando sobre sí la ruina eterna.

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Pero usted me ha escuchado decir estas cosas; las ha leído cuando le he escrito acerca de ellas, y sin embargo, no han hecho efecto en su corazón y su vida. Ha afirmado su corazón contra el bien y lo ha abierto al mal. Se ha colocado en el sendero del enemigo y no tiene cómo asirse de Dios para poder resistir sus tentaciones. Supongamos que usted rompiese del todo sus relaciones con _____, impulsado por su deseo de represalia, porque sus hermanos le han dicho la verdad, ¿a quién haría daño, a usted o a ellos? Si así procede, les causará aflicción, pero de todas maneras la obra seguirá adelante. Dios está levantando obreros por todos lados; él no depende de usted ni de ningún otro hombre para llevar a cabo su obra. Si su corazón no es puro, si sus manos no están limpias ante su vista, él no puede usarlo. El desea que usted tenga la verdad en su corazón y en su vida, entretejida con su carácter.

Le aconsejo que humille su corazón y confiese sus maldades. Tenga en cuenta el solemne mandato que en su lecho de muerte David dio a Salomón: “Yo me voy por el camino de todos los que están en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas”. 1 Reyes 2:2-3. Guarde este mandato en su propio corazón. Que ninguno lo alabe en su mal hacer. Aunque es una desgracia caer en pecado, no es desgracia, sino más bien un honor, confesar nuestros pecados. Mantenga una individualidad genuina, y cultive la dignidad masculina. Descarte el orgullo, la vanidad, y la falsa dignidad, porque son rasgos que se mantienen a expensas de las más terribles consecuencias para usted mismo.

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No es el canto estrepitoso, la compañía alegre, o la bebida estimulante lo que lo hará hombre ante Dios o lo que alentará su corazón en la enfermedad y el dolor. La verdadera religión es lo único que le brindará solaz y consuelo en la tribulación. La disciplina que usted recibió en la oficina no ha sido más rigurosa y severa que la que le impone la Palabra de Dios. ¿Acaso llamaría usted injusto a Dios? ¿Le dirá usted cara a cara que él es arbitrario porque declara que el malhechor será apartado de su presencia?

¡Cuán claramente se dibuja en la Palabra de Dios el cuadro de su trato del hombre que aceptó su invitación a la boda, pero que no se puso el vestido de boda que le habían comprado, el ropaje de la justicia de Cristo! Pensaba que sus propios vestidos contaminados bastarían para entrar en la presencia de Cristo, pero fue echado fuera como uno que había insultado a su Señor y abusado de su grata benevolencia.

Mi hermano, su justicia no basta. Es menester que se ponga el ropaje de la justicia de Cristo. Es necesario que sea como Cristo. Piense en la prueba severa que Cristo soportó en el desierto de la tentación en relación con el apetito. Estaba demacrado después de aquella larga abstinencia hecha en su favor y el mío; luchó con Satanás y lo venció para ponemos en una situación ventajosa, proveyéndonos fuerza divina para vencer el apetito y toda pasión impía.

Le ruego que vea este asunto tal como es realmente. Cuando usted se una con aquellos que desprecian a Dios para beber cerveza, vino o bebidas más fuertes, imagine que Jesús está frente a usted padeciendo de hambre intensa para poder deshacer el poder de Satanás y hacer posible que el hombre venza mediante él. Cuando esté usted levantando en alto el vaso de cerveza espumante en compañía de los infieles que rechazan la verdad y rehusan la salvación, recuerde que Jesús está allí, el mismo Jesús que usted dice que es su salvador, en quien está centrada su esperanza de vida eterna. ¡Oh, cómo puede, cómo puede usted ser tan débil en su percepción moral que no ve la influencia que ejerce todo esto sobre usted y sobre los demás! ¡No cumple su cometido más solemne, y luego se queja de que lo persiguen!

Cuando aquellos que se sienten precisados a hacer algo para romper el poder que Satanás ejercita sobre nuestra juventud, le dicen con tristeza que si usted no cambia sus hábitos, no lo podrán retener dentro de la obra de Dios como traductor, ¿cómo es posible que usted mantenga una actitud desafiante ante ellos, sin dar ni una muestra de arrepentimiento por su proceder? ¿Qué pensará de su actitud ese Salvador que dio su vida por usted? Y aún así, usted cree que se lo está persiguiendo. “Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno recoja según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”. 2 Corintios 5:10. Cuando comparezca usted ante este grandioso e impresionante tribunal, cuyas decisiones serán inpecables y donde no habrá ninguna mala interpretación, ninguna equivocación, entonces usted guardará silencio. No tendrá ni una palabra que decir para justificar su proceder. Quedará culpable, condenado y sin esperanza, a menos que ahora abandone sus pecados, se esmere en arrepentirse y se cubra con el vestido de la justicia de Cristo.

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¿Qué otra decisión pudo haberse tomado en su caso que la que se tomó? Siento la más tierna compasión y amor por su alma, pero nunca pronunciaron en su favor palabras de falsa simpatía que lo sostengan en su rebelión y desafío contra quienes Dios ha colocado en puestos responsables dentro de su obra. Lo aprecio demasiado para decirle, como algunos sin duda lo harán, que le irá bien al comportarse así, deshonrando su hombría, dañando la imagen de Dios en su alma, engañando su propio corazón, y deshonrando al amoroso Salvador que lo redimió mediante el precio de su propia sangre.

Cristo dijo: “Al que venza, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Apocalipsis 3:21. ¿Está usted venciendo, o está siendo vencido por su propia concupiscencia, apetitos y pasiones?

Para que se le pueda confiar con seguridad la traducción de nuestras obras más importantes, para manejar las cosas sagradas, ¿no debiera usted estar plenamente vinculado con Dios y completamente consagrado a su servicio? ¿No debiera estar donde los santos ángeles puedan servirle, dándole sabiduría y conocimiento, así como le fue dado por Dios a Daniel, para inspirarle las ideas correctas de manera que pueda hacer su obra de traducción en forma adecuada? Si escoge abrir su corazón a las sugestiones de Satanás, si prefiere la compañía de los que son enemigos de Cristo, ¿va a esperar usted que Dios obre un milagro para evitar que ceda al poder de Satanás? Los ángeles malignos rodean su alma, pero son huéspedes invitados. Ellos le hacen sus proposiciones, y usted las acepta. Hasta que no resuelva usted obedecer la voluntad de Dios, no podrá disfrutar de la dirección divina.

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Jesús espera que todos los que se dicen ser soldados suyos, le sirvan. El espera que usted reconozca al enemigo y que lo resista, no que le brinde su confianza y viole así un cometido sagrado. El Señor lo ha colocado en un puesto donde puede usted elevarse y ennoblecerse, preparándose constantemente para su obra. Si no obtiene estas cualidades, la culpa la tiene usted y nadie más.

El Señor nos revela su voluntad de tres maneras, para conducirnos y capacitarnos para conducir a otros. ¿Cómo es posible distinguir su voz de la de un extraño? ¿Cómo es posible distinguirla de la voz de un falso pastor? Dios nos revela su voluntad en su Palabra, las Sagradas Escrituras. Su voz se revela también en sus actos providenciales; y la reconoceremos si no separamos nuestras almas de él siguiendo nuestros propios caminos, actuando conforme a nuestra propia voluntad, y siguiendo los dictados de un corazón no santificado, hasta el punto en que nuestros sentidos se han confundido de tal manera que las cosas eternas no se disciernen, y la voz de Satanás está tan disimulada que se acepta como la voz de Dios.

Otra de las maneras en que se escucha la voz de Dios es mediante las apelaciones de su santo Espíritu que impresionan el corazón y que luego se manifiestan en el carácter. Si tiene usted alguna duda acerca de cualquier tema, debe en primer lugar consultar las Escrituras. Si verdaderamente ha comenzado la vida de fe, usted se ha entregado al Señor para ser enteramente suyo, y él lo ha tomado para amoldarlo y labrarlo conforme a sus propósitos con el fin de que sea un utensilio para honra. Debe usted tener un ferviente deseo de ser moldeado en las manos de Dios y de seguirlo dondequiera que él lo guíe. Entonces usted estará confiando que él cumplirá sus propósitos, mientras que al mismo tiempo usted está cooperando con él y obrando su propia salvación con temor y temblor. Hermano mío, usted encontrará esto difícil, porque todavía no ha aprendido por experiencia a reconocer la voz del buen Pastor, y esto lo hace dudar y lo pone en peligro. Usted debiera saber distinguir bien su voz.

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Tatiana Patrasco

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